Resumo: |
Revisita la vieja democracia de partidos uruguaya - la más antigua y una de las pocas de América Latina -
retomando críticamente aportes señeros y propuestas propias, para señalar cambios y continuidades en el correr de cien años.
Tratando de no caer en el excepcionalismo, el texto hilvana referencias comparativas, que encuadran la originalidad del caso
uruguayo y permiten resaltar el potencial que su análisis tiene para la Política Comparada. La primera parte repasa el modelo
genético y los rasgos típicos del régimen, que explican sus ventajas comparativas: los factores originarios, la matriz poliárquica,
el presidencialismo pluralista, una democracia consociational sui generis, hecha de partidos políticos y no de clivajes sociales. La
segunda parte aborda la gran transformación que sigue a la transición democrática de los 1980, mostrando un sistema de
partidos que cambia sin desarticularse, recomponiendo su estructura plural y competitiva. El texto evoca la transición liberal de
los 1990 y la reforma constitucional de 1996, el fin del bipartidismo tradicional, el perfil de predominante que alcanza el Frente
Amplio y su debut con un gobierno de tipo social democrático, comparable a las social democracias tardías de Europa
Meridional. En todos estos lances, la centenaria democracia de partidos uruguaya - que en su momento no pudo evitar la
dictadura 1973-1984 - vuelve a hacer la diferencia y al cabo de un proceso histórico largo y gradual, termina acuñando una nueva
norma política.
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